| Ya sean desdichadas o felices, es decir, diferentes o parecidas —segun la celebre definicion de Tolstoi—, todas las familias tienen sus extranos: aquellos individuos de quienes tal vez solo se conserva un punado de noticias dispersas y a los que, sin embargo, se alude con cierta frecuencia por algun enigmatico suceso, por su peculiar oficio o por la fuerza misma de su singular personalidad, que los obligo a permanecer alejados del devenir corriente de la familia. Rostros, por tanto, huidizos, muchas veces en la frontera del olvido definitivo.Para rescatarlos de esta frontera ultima y para saciar una antigua curiosidad —la que proviene, pura e ingenua, de los relatos inconexos escuchados durante la infancia—, el narrador reune en este extraordinario libro a cuatro de sus extranos para intentar reconstruir, sirviendose de los pocos recuerdos heredados pero tambien aventurandose en investigaciones personales (viajes, documentos, etcetera), la trayectoria vital de cada uno de ellos, sus ambiciones y fracasos, asi como para determinar cual fue el motivo principal de su extraneza y, por tanto, de su alejamiento."Imagenes y paisajes lejanos se cuelan a traves de la ventana de la casa familiar ibicenca desde la que Valero escribe. Son fotos en sepia, vidas que regresan bajo su pluma delicada para presentarse ante nuestros ojos banadas de nostalgia. Historias de lo que pudo ser y lo que tal vez fue. De lo recordado, de lo contado, de lo sonado. Cuatro perfiles que jamas se olvidan. Es literatura, es memoria. Todos tenemos extranos." Elena Mendez, La Voz de Galicia |